Tuesday, April 28, 2015

La herencia de un capitalismo salvaje

Cuando hayas cortado el último árbol,
contaminado el último río y pescado el último pez,
te darás cuenta de que el dinero no se puede comer.
Chief Seattle (1786-1866)
Líder de las tribus amerindias suquamish y duwamish.

En la XVIII Conferencia sobre el Cambio Climático celebrada en Qatar en 2012, Canadá, Estados Unidos, Rusia, China y Japón se negaron a suscribirse a las recomendaciones de las 500 páginas de Kioto (Protocolo de Kioto sobre el cambioclimático). Estados Unidos y Japón abandonaron el protocolo en 2001 y el resto de los mencionados se siguió sumando so pena quedar rezagados en la carrera capitalista (la producción en masa requiere de una explotación de recursos a gran escala).

Para entonces hacía seis años (2006) se les había dado a estos países un plazo para hacer ajustes dentro de los próximos cuatro (2010) sobre los modos de producción (desarrollo sostenible) y así impedir la escasez del agua potable que los científicos del clima advierten para el 2030. Ya han pasado nueve y el panorama no es favorable según los expertos, pues los países que más contaminan son los de la lista, en especial EE.UU., que con apenas el 4% de la población mundial consume alrededor del 25% de la energía fósil generando por sí solo más del 50% de la contaminación global, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

La sociedad National Geographic, por su parte, advierte que en “en solo quince años (2030) 1.8 billón de personas vivirán donde el agua escasea” y “actualmente, cerca de 900 millones de personas no tienen acceso a agua potable”. La sociedad agrega que “con 83 millones de personas más cada año, la demanda del agua seguirá aumentando”, escaseando cada vez más. Las emisiones de dióxido de carbono no solo contribuyen al calentamiento global que acaba con el agua potable proveniente de los glaciares: también acidifican el mar (disminución del pH del agua) destruyendo con ello el ecosistema marino. Debido a que el plancton produce hasta el 50% del oxígeno necesario para la vida terrestre, la vida en la tierra depende de la vida en el mar.

El capitalismo, como régimen económico cuyo único fin u objetivo es la producción de capitales, poco o nada le preocupa la continuidad de la calidad de vida de la especie humana, o sus esfuerzos por utilizar energía renovable (agua, solar, aire) y no fósil (hidrocarburos) serían notables. El modelo económico de turno arrolla frenéticamente la vida en la Tierra, la cual está desde muchísimo antes que el hombre y su codicia y es precisamente su vida la que hace posible el nacimiento de su enemigo: el neoliberalismo económico como máxima expresión de un capitalismo salvaje que se ufana de ser dueño de la Tierra.

No descubrimos la Tierra, ya se posaba sobre un enorme hueco en la superficie del Universo. Pero las bases de cómo debe ser conservada para que la humanidad siga disfrutando de su estadía deben ser aclaradas, dar a conocer y defendidas. El hombre no es una isla como su ego quiere a veces hacerle ver: es parte del todo de la humanidad y debe dar incesantes pruebas de su pertenencia y, si dichas pruebas son para el beneficio de su especie y del mundo en general, debe esgrimirlas dejando fuera su afán individualista, egocéntrico y materialista.

No podemos seguir ignorando la nobleza de algo enorme y majestuoso que le da vida y comodidades incluso a sus detractores, a sus criminales. Nobleza versus maldad nacida de la ignorancia, alimentada de una competición inútil, pues el planeta, mejor o peor, ha estado antes de nosotros y así seguirá pese a que el hombre, según el avance de la barbarie pueda asistir a su estado comatoso. Primero desaparecerá el hombre para luego, si acaso, la totalidad de la vida en el planeta, pero nunca jamás la esperanza de que la misma vuelva a brotar, porque tal parece ser el signo vital de la vida: su obsesivo empeño en ser testigo de todo.

Colofón: 6,000 personas de la comunidad negra del río Anchicayá cumplen hoy 14 años de lucha tras el desastre ambiental que sufrieran por parte de la Empresa de Energía del Pacífico (EPSA) y la Corporación Autónoma del Valle (CVC), cuando en junio de 2001 descargaran sin escrúpulos 500.000 metros cúbicos de sedimentos en el río del que vivían. Por fortuna, en abril de este año la Corte Constitucional emitió un comunicado de prensa dando lugar al amparo de las seis mil personas damnificadas al haber ratificado la sentencia que en 2009 ordenó a la empresa a pagar una multimillonaria indemnización: 160.000 millones de pesos que, aun, jamás les devolverá la calidad de vida que a manos de EPSA desapareció en un santiamén. Hay cosas que, sencillamente, no tienen precio.
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Publicado por Las2Orillas:
http://www.las2orillas.co/la-herencia-del-capitalismo/

Monday, April 13, 2015

¿Existen los sinónimos? Hacia una filosofía del lenguaje

 Cambiar el lenguaje es parte del proceso de cambiar el mundo.
 Paulo Reglus Freire (1921-1997)

Un sinónimo se define como un vocablo o una expresión que tiene una misma o muy parecida significación que otro(a), según la Real Academia Española (RAE).

Así, habría una sinonimia entre «estudiante» y «alumno»,  «eficacia» y «eficiencia», «abecedario» y «alfabeto». No obstante, es estudiante quien estudia algo, mientras alumno quien estudia bajo la conducción de alguien (un profesor, por ejemplo). Sobre el primer vocablo pesa una connotación unilateral (o educativa) mientas sobre el segundo una bilateral (o pedagógica). Tampoco es lo mismo decir que alguien es eficiente a que alguien es eficaz. Es eficaz quien da resultados (efecto) y eficiente quien dispone adecuadamente de sus recursos para producirlos, sin que necesariamente se dé. Así, sobre lo primero pesa una connotación teleológica (fin) mientras sobre lo segundo una administrativa o recursiva (medio). Tampoco es lo mismo decir abecedario y alfabeto: lo primero hace referencia a una secuencia ordenada de letras y, lo segundo, a un conjunto de signos lingüísticos (sistema de comunicación).

En «conciencia» y «consciencia», la simple ese (s) parece nada y al mismo tiempo lo es todo, pues establece, por ejemplo, el que una persona con plena conciencia política, moral, económica, pedagógica, cristiana o humana, al sufrir un infarto y encontrarse en el hospital posado en una cama sin consciencia de lo que ocurre a su alrededor (inconsciente), una vez se recupere no habrá perdido los criterios de su conciencia: los juicios que fueron creados por el análisis de la experiencia y los conocimientos aplicados. De ahí que «conciencia» se emplee más en campos como la psicología clínica y la psiquiatría que «consciencia» en la medicina (las connotaciones ´albergan´ distintos contextos).

Por esta y otras razones me mantengo en la postura de que los sinónimos no existen: son solo vocablos casi similares con ligeras diferencias de acepciones que utilizamos a fin de ser precisos en lo que queremos se comprenda sin temor a ser malinterpretados.

Si de algo se preocuparon los sabios griegos de la antigüedad fue de crear vocablos para ir concienciándose de sí y del mundo que les rodeaba (incluido el inmaterial). De ellos heredamos una enorme cantidad de vocablos y prefijos sin los cuales no podríamos llegar a dominar el idioma según la profundidad de su alcance. Es decir, transmitir el conocimiento en palabras de tal forma, que la brecha existente entre lo pensado y lo expresado (verbalmente o por escrito) sea tan mínima o estrecha como lo permita el idioma: verbalizar la realidad con exactitud, tanto la experimentada (personal) como la no experimentada (historia).

El manejo del lenguaje ayuda a la comprensión de la realidad, en especial la inmediata. A mayor cúmulo y comprensión del lenguaje y del idioma y de sus connotaciones y asociación con la realidad del medio ambiente en que se mueve el individuo (entorno), mayor exactitud e identificación con la realidad en que vive: desde familiares, vecinos, personas en general y lugares, hasta historia, conceptos, valores, formas de socializar y uniones solidarias; análisis para descifrar situaciones existentes y la posibilidad de otras nuevas que caen bajo el marco conceptual de lo aprendido y aprehendido. Las asociaciones que pueda hacer el individuo con su realidad refuerzan su memoria, por los medios de observación y comprobación (experiencias) de orden particular (suyo) o colectivo (su grupo más cercano). Sabemos que una de las técnicas del proceso de aprendizaje recae en la repetición y adquiere mayor convencimiento cuando es descubierto y comprobado por uno mismo. El lenguaje forma el carácter contribuyendo al conocimiento de sí mismo y del mundo en que vivimos: identidad propia ante el medioambiente (véase Paulo Freire).

Gracias a los griegos y al trabajo de la Real Academia Española contamos con una gran especificidad de vocablos con los cuales poder describir con precisión lo que experimentamos. Entre más específico sea el idioma más cerca estaremos de conocernos y a los demás y al mundo mismo. Hay experiencias a las que el idioma –con toda su especificidad– sencillamente no alcanza a poder describir. De ahí que la negación a comprender esto represente un atraso –terrible– para el conocimiento de sí mismo y de todos y de todo en general.

A esto se refería el Premio Nobel de Literatura (1994) José Saramago (1922-2010) cuando escribió: “La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí o más allá, un verbo más certero o un adjetivo menos visible, parece nada y finalmente lo es todo”.

Colofón: A propósito de la muerte de Eduardo, ojalá leyeran a los grandes escritores durante su vida y no durante las primeras horas de su muerte (como lo hicieran también cuando falleció Gabriel García Márquez). Extrañeza dio ver a ultraderechistas que no sabiendo quién fue Eduardo ni lo que hizo lo citaron fervorosamente. Me despido con un hermoso pasaje que, además de hermoso, también cierto y poético: “De nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios otra razón. En los extravíos nos esperan los hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse”. (Bocas del Tiempo, 14 de abril de 2006)

Publicado por Las2Orillas: http://www.las2orillas.co/existen-los-sinonimos/

Una golondrina no hace primavera (EE.UU. y Cuba).

Tras la VII Cumbre de las Américas que tomara lugar este sábado en Panamá una cosa se hizo evidente más allá de la sospecha: la voluntad de Washington no ha cambiado. Desde que Obama hiciera pública (17 de diciembre de 2014) la intención de Estados Unidos en retomar las relaciones con Cuba se podía entrever –a todas luces– que era más un canto simbólico que real.

Se raspa mucho la frase “retomar relaciones (…)” pero ni Cuba sale de la lista de países amigos del terrorismo ni el embargo muestra señales de ser removido. Dos cosas que no pasan de la noche a la mañana, pero al menos lo primero es cosa que no demora de diciembre a febrero. Después de todo, los republicanos estadounidenses se mostraron renuentes.

En primer lugar, el embargo económico impuesto se hizo con el fin de impedir que el comunismo que proclamaba la Revolución no funcionara, por un lado, ni que se expandiera, por el otro. Entonces (1962) el embargo significó para Estados Unidos su prueba fehaciente –para restregársela al resto de Latinoamérica– de que el comunismo no es –“porque no puede ser”– viable. Luego (1964) aprendieron que la Luna no es de queso, ni Fidel es tarado, ni su pueblo lo odia. 

Si el embargo impuso a Cuba el pago de fletes mucho más caros de los que podría haber pagado haciendo negocios con países de América; si el embargo impuso a Cuba la necesidad de hacer de tripas corazón con el presupuesto y así prohibir la salida de médicos y otros profesionales de envergadura, entonces la remoción del embargo haría de los logros de la revolución cubana (ciencia y educación) muchísimos más aun bajo un modelo de gobierno que Washington nunca aprobó ni aprueba hoy ni aprobará nunca: un sistema donde impera el ingrediente humano por encima del monetario.

En segundo lugar, Estados Unidos no es hoy lo que era antes mientras la China avanza como primera potencial mundial. Tan es así, que en septiembre del año pasado el Pentágono –sede del Departamento de Defensa de los EE.UU.– comenzó a regalar la ciudadanía estadounidense a los ciudadanos residentes indocumentados que aceptaran a hacer parte de las fuerzas armadas, cuanto más si son fluidos en los idiomas de países ya invadidos (Medio Oriente). ¿Rogando como lo hiciera el Imperio Romano mediante la concesión de la ciudadanía como instrumento militar de nacionalización?

Estados Unidos perdió el control sobre Latinoamérica durante los períodos presidenciales de Evo Morales y Hugo Chávez. Con el primero perdió el control sobre el agua (BECHTEL) y con el segundo el control sobre el petróleo, como para que ahora decida perder su credibilidad y su estatus de capitalismo ejemplar exaltando un comunismo funcional. A Washington no le convendría otro socialismo declarado –y más cerca a su casa– con la ya creciente independencia latinoamericana del siglo XXI (Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua).

Estados Unidos siempre impuso sanciones (cuando no los invadió) a los países que se rehusaron a hacer parte de sus políticas económicas como lo hace ahora con Rusia, primero, y con Venezuela, luego. ¿Removería el embargo económico o concedería la base de Guantánamo? Más bien se trata de una semántica figurada proclamada durante un periodo de debilidad y descrédito, porque de lo contrario la razón de su discurso matizado de cristianismo disimulado no tendría fundamento y su máscara caería al vacío.


Colofón: Una opción ejercida por Fidel Castro en representación de la moral del pueblo cubano ha sido ejemplo para todos aquellos países que siempre se han doblegado ante los intereses de Washington intercambiando sus valores, su cultura –y a veces hasta su idiosincrasia (Puerto Rico, por ejemplo)– por dinero y ostentaciones. Hablo de no haber cambiado (Fidel) ni un solo cheque de los que Tío Sam le enviara por el uso de la base de Guantánamo. Esto lo ha hecho Estados Unidos para quedar bien con la opinión internacional (ONU): “Les enviamos el pago por el uso de Guantánamo. Si ellos se rehúsan a aceptarlo es asunto suyo, no de nosotros. Es decir: cumplimos con hacer los pagos; es Fidel quien no quiere el dinero pase como beneficio a su pueblo y que gracias a él muere de hambre, pues esas son las garantías del comunismo: hambruna y terrorismo”.

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