Thursday, September 29, 2016

Historia universal de la infamia, o el No del 26 de septiembre

Mientras el Sí celebra el fin del conflicto armado interno más antiguo del hemisferio y los beneficios sociales y agrarios contemplados en el Acuerdo, el No insiste en enarbolar el resentimiento y manipular la verdad.

Cuando iniciaron los diálogos de paz en La Habana, Cuba el 4 de septiembre de 2012 los detractores comenzaron a criticar la negociación con argumentos que se fueron haciendo cada vez más incongruentes hasta que en 2016 rayaron en lo disparatado e inadmisible. Desde una impunidad que no existe y la renuencia a reconocer orientaciones políticas diferentes hasta la falsificación de trinos de celebridades y la manipulación de contenidos (propósito: infundir miedo). A Juanes, Pirry, Nairo Quintana y Mariana Pajón los falsearon en sus posturas frente al plebiscito y una valla de Rodrigo Londoño como presidente electo en 2018 elevaron en Santa Marta; por no mencionar la majadería majaderísimamente majadera de la oratoria disparatada y desesperada de Álvaro Uribe y de quienes a ciegas lo siguen.

El ‘No’, sin embargo, insiste en que se respete su postura. ¿Sus razones? Una mentira (la impunidad) y la intolerancia (no querer comunistas en el Congreso). Consideran ilegítimo eso de ser político y comunista. Durante toda su vida han concebido el comunismo desde un único punto de vista, ese desde el cual no pudo ser otro en virtud, precisamente, de la persecución política: la guerra. ¿Se nos olvidó la época de La Violencia (1948-1958) y el exterminio sistemático de la Unión Patriótica (1985-2002)? ¿Después de sesenta años pretendemos continuar negando a otros su derecho a expresar sus ideas políticas? Tendríamos que ser una clase especial de idiotas. Las ideas carentes de validez teórica o pragmática se contrarrestan con criterios racionales y empíricos, no mediante la exclusión sistemática de sus voceros (política o físicamente).

El colmo de la indolencia lo presencié anoche durante la celebración de la firma del Acuerdo de Paz cuando en Facebook me encontré con una publicación que rezaba: “No puedo con esta mentira. Qué dolor”. No, pues. ¡Qué dolor la terminación del conflicto armado interno! ¡Qué dicha 200 mil víctimas! ¡Qué dicha 7 millones de desplazados! ¡Qué dicha medio millón de mujeres violadas! ¡Qué dicha 10.000 niños reclutados! Creo, sin temor a equivocarme, que con lo que no se puede es con un dolor fingido por parte de quienes experimentan la guerra desde la comodidad de la distancia con un mito de impunidad en la boca y la confesión egoísta de no querer tener desmovilizados defendiendo las ideas políticas por las cuales empuñaron las armas. El mismo egoísmo de 1958. Con eso es con lo que no se puede, pues guarda el germen de la violencia y el recuerdo del infierno.

El colmo del cinismo lo presencié anoche durante la celebración de la firma del Acuerdo de Paz cuando en Twitter me encontré con un trino de Álvaro Uribe que reza: “#ConArgumentosDigoNo La comunidad internacional debe saber que Colombia no ha vivido en guerra”. Irónico. Afirma “Con argumentos digo No” y acto seguido profiere un disparate. De pensar que así hay muchos funcionarios de la República, pero ningunos la sacan del estadio como los del Centro Democrático, especialmente Paloma Valencia y la representante a la Cámara por el mismo partido, María Fernanda Cabal. La primera con el Sagrado Corazón de Jesús que reemplaza a este por Álvaro Uribe en la sala de su casa y, la segunda, con su deseo de pudrir a García Márquez en el infierno y de exigir que las fuerzas armadas, en lugar de “hacer preguntas”, “maten”.

El colmo de la desvergüenza lo presencié anoche durante la celebración de la firma del Acuerdo de Paz cuando también en Facebook me encontré con una pancarta sostenida por tres niños y el hijo del excanciller secuestrado Fernando Araújo Perdomo que rezaba: “No acepte el ejemplo que está dando el Gobierno a las nuevas generaciones. Corrijan los acuerdos”. Es decir: ¿no acepte el diálogo como mecanismo de solución de conflictos y proteste en contra de los pactos que así lo pretendan? ¿Moderándola con “Corrijan los acuerdos”? Esta última pretensión no es otra cosa que el empecinamiento de someter a las FARC a una jurisdicción ordinaria, lo cual no es un ‘acuerdo’ sino el resultado de un triunfo militar. De modo que, continuar implicándolo (insistir en una presunta “corrección”) solo comprueba intolerancia e intransigencia.

“Quiero la paz y por eso voto No” es el eufemismo de una crítica almidonada que esgrimen como ‘pacífica’ porque, si no, la razón de su discurso matizado de cristianismo disimulado no tendría fundamento y su máscara caería al vacío: el rencor o resentimiento.

El colmo de la desinformación lo presencié anoche durante la celebración de la firma del Acuerdo de Paz cuando en internet me encontré con un blog que establecía: “Los presidentes que tienen a sus países en crisis son los que apoyan el Sí en el plebiscito”, refiriéndose a Rafael Correa, Evo Morales, Nicolás Maduro y Raúl Castro. Francamente, no sé quién le dijo al autor del blog que Ecuador, Bolivia y Cuba están en crisis, tres países destacados en el respeto de los derechos humanos ante la ‘castrochavista’ –según el uribismo– Naciones Unidas, por no mencionar “El milagro ecuatoriano” y “La transformación de Bolivia”, titulares de Revista Dinero y del diario británico The Guardian, respectivamente. Definitivamente las campañas del ‘No’ no tienen una manera distinta de promoverse.

Lo que hicieron Álvaro Uribe Vélez y el Centro Democrático en compañía del Procurador Ordóñez en Cartagena de Indias tiene un nombre y no deseo mencionarlo. Mientras Colombia y el mundo celebraban la terminación del conflicto armado más antiguo del hemisferio y el tercero más antiguo del mundo –ocupando el segundo lugar después de Siria con el mayor número de desplazados internos– ellos hacían campaña en su contra, en contra del pacto que a él puso fin después de sesenta años. El expresidente uruguayo José ‘Pepe’ Mujica dijo el sábado: “Si Colombia dice ‘No’ daría la impresión de de ser un pueblo esquizofrénico que se aferra a la guerra como forma de vida”. Ciertamente mereceríamos un lugar especial en la ‘Historia universal de la infamia’ del célebre escritor argentino Jorge Luis Borges bajo el seudónimo: ‘Los enfermizos’.

Colofón I: Semana.com reprodujo el lunes una nutrida investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica que revela que, desde 1977 hasta el 2015, en Colombia han sido asesinados 152 periodistas. No, no es Venezuela. Es la Colombia libre y pro-yankee donde también fueron asesinados 105 líderes sociales solamente en 2015 y otros 13 en un 2016 que aún no acaba; también donde existen 7 millones de desplazados, 1.4 millones de muertes evitables a manos del sistema de salud y millares de niños desnutridos. Pero: “¡Nos vamos a volver como Venezuela con el Acuerdo de Paz!”. Entonces nuestros problemas –o prioridades– se reducirían a no tener papel higiénico sino la hoja del árbol o agua en lugar de leche. Mejor dicho, se va a acabar el mundo. Como decía el escritor uruguayo Mario Benedetti: “Dios, que no existe, que nos asista”.

Colofón II: La manipulación y la mentira que abiertamente amparan las exigencias del ´No´ proveniente del uribismo constituyen un ejemplo inequívoco de demagogia. Si los detractores del ‘No’ resistieran las ganas de morirse de miedo y, en lugar de dedicarse a tragar, se dedicaran a masticar, la razón les haría reír a carcajadas del absurdo de sus sandeces y de la irracionalidad de sus miedos. De paso, también les devolvería la voluntad para endurecer los dientes (metáfora para: formar criterios).
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Esta columna fue publicada en Semana.com:

Tuesday, September 20, 2016

El dogma de Viviane, o ningún 'terrorismo mediático'

Se trata de un dogma, no de un ‘terrorismo mediático’ como catalogó las críticas de la comunidad LGBTI y de los medios creyendo sacudirse de ellas. Aquí el porqué.

Foto: Semana.com
Señora Viviane, vi su vídeo aparentemente aclaratorio. Sabemos que el número de personas solteras y de parejas homosexuales que desean adoptar es bastante escaso. Eso, sin embargo, le resulta muy difícil presentarlo como argumento complementario. ¿Cuál es su argumento central? Que su proyecto no pretende afectar la realidad familiar de madres o padres solteros ni la de los parientes que también tengan al niño bajo su cuidado. Su proyecto solamente pretende impedir que personas solteras y parejas homosexuales calificadas adopten, sumando obstáculos a los ya innecesariamente contemplados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). En palabras más sencillas: reducir cada vez más el número de adopciones con el pretexto de que una persona soltera o una pareja homosexual no es una familia ideal, como si las familias heterosexuales lo fueran por el solo hecho de ser heterosexuales. ¿Se da cuenta de cuán ridículo es eso?

En entrevista con W Radio usted sostuvo: “A los menores en condición de adopción se le debe garantizar lo primero: el amor, el afecto, el cuidado, la crianza y la posibilidad de ser formados bajo el rol paterno y el rol materno”. De modo que si una persona soltera o una pareja homosexual le da amor, afecto, cuidado, crianza, salud y educación privadas, y muchísimo más, pero no el patrón de familia que establece la Biblia y los religiosos en general, no son aptos para criar a un niño sin familia. Luego adujo: “Se trata de los derechos de los niños a crecer con un papá y una mamá”, como quien pretende producir el orden mental de una conclusión simplista: que se trata de lo que en Derecho se conoce como el ‘interés superior del niño’; cuando en realidad entraña una connotación religiosa y narcisista: su ‘derecho’ a imponer sobre los niños lo que usted cree es lo mejor para ellos. Eso es lo que usted está defendiendo: su vanidad.


No sabe si Dios creó al homosexual o si la orientación sexual es algo contagiable, pero sí sabe que no es honesta con la nación y que solo busca parapetarse en ella, o hablaría de referéndums para la democratización de temas de igual o mayor trascendencia por los cuales no muestra indignación cuando no se consulta la ciudadanía. Entonces, no sé a quién pretende engañar con eso de sumar al referendo las personas solteras para disimular su dogma y así evitar padecer el molde del Procurador Ordóñez. ¿Cómo pretende que los derechos de los niños y los de una minoría sean decididos no solamente por una mayoría sino también por una mayoría religiosa? ¿Qué clase de culto enfermizo a la religión puede ser ese de tal dimensión?

Su parapeto democrático guarda más ingredientes de totalitarismo y de religiosidad que de democracia y juridicidad en conformidad con hechos y ciencia. Los derechos de los ciudadanos, niños o no, homosexuales o no, no pueden ser definidos por mayorías ni por minorías y mucho menos por cultos religiosos sino por criterios racionales y empíricos. Si las investigaciones de la Asociación Psiquiátrica deAmérica Latina y la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y Pediatría concluyen que la adopción de niños por parte de parejas homosexuales no representa unpeligro para su desarrollo y que la homosexualidad ha estado siempre más cerca de un origen biológico que sociológico (en virtud de un proceso bioquímico durante los primeros seis meses de gestación del feto), ¿cuál la razón o el argumento para entorpecer el amparo de los niños sin familia, que no sea el dogma o el prejuicio?

Mientras el mundo se estremece, esperamos quede desamparada de respaldo constitucional y su actuación democrática desmentida por quienes aún desean proteger la ley de la ignorancia y del intercambio que aviva la continuidad exitosa del oportunismo politiquero (como representar a uno u otro partido según la afinidad de credos).

Colofón I: El ‘castrochavismo’ no se lo creen ni los más capitalistas y odiosos del comunismo: Washington. Esos quienes no pierden tiempo interviniendo o invadiendo allí donde huele a izquierda: desde los desiertos de México y las playas de Cuba y Puerto Rico hasta la punta de Argentina. Curioso, ¿no? Eso de que vean un Acuerdo con una recua de comunistas del siglo XX tan ‘Fine & Dandy’. Esta es la razón por la cual Uribe y quienes a ciegas lo siguen han acuñado –a través del análisis de las mentes racionales– el vocablo ‘uribestia’. Porque lo que dice o vocifera es, a todas luces e insistentemente, no solo una barbaridad sino una barbaridad evidente para el lector independiente, ese que busca la información por sí mismo. El lector responsable en fin.

Colofón II: Que Mario Vargas Llosa, una persona profundamente de derecha, afín a George Bush y a José María Aznar López, también apoye el Acuerdo, deja aún más mal parada a la ultraderecha. Esto no se trata de afinidades políticas, sino de juicio jurídico e histórico o, simplemente, de sensatez. La inmensa mayoría del No cree que el Acuerdo debe tratarse sobre su orgullo o resentimiento, sobre su sentido de venganza o sobre su orientación política. Se ‘caen de nalgas’ negándolo aduciendo veinte sofismas presuntamente jurídicos e históricos; pero demuestran cada vez más que no es nada más que lo anterior. Resentimiento social y recelo político.
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Esta columna fue publicada en Semana.com:

http://www.semana.com/opinion/articulo/david-bustamante-segovia-el-dogma-de-viviane/494389
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ENGLISH VERSION:

Viviane's dogma, or no 'media terrorism'

It’s nothing but a dogma, not ‘media terrorism’ as she so bluntly named the gay community’s critics thinking she’d shake them off her shoulders. Here’s why.

Photo: Semana.com
Dear Viviane, I saw your so-called clarifying video. We all know that the number of single people and homosexual couples interested in adoption is more than scarce. That, however, can hardly be presented as a complementary argument. What is your main argument? That your draft law doesn't pretend to affect single parent’s reality or the reality of the relatives who also have a child under their care. Your draft law’s sole purpose is to prohibit qualified single people and qualified homosexual couples to adopt children, adding obstacles to the ones already unnecessarily contemplated by the Colombian Institution of Family Welfare (CIFW). In other words: to reduce even more the number of adoptions with the excuse that a single person or a homosexual couple is not an ideal family, as if heterosexual families were so just for being heterosexual. Do you realize how ridicule that sounds?

You recently said on an interview with W Radio: “Children on adoption conditions should be guaranteed: love, protection, nurturing, and the possibility of being formed by a father-mother role”. So, if we’re not mistaken, you're saying that if a single persona or a homosexual couple provides love, affection, protection, nurturing, private education and health and much more, but not the family pattern established by the Bible and by reverends in general, than they’re not fit for adopting an orphan child. You then said: “This is about the children’s right to grow up with a mother and a father”, as a person trying to produce the mental order of a simplistic conclusion: that is about what in Law has come to be known as the «superior interest of the child», when in reality, it entails both a religious and a narcissistic connotation: what you believe is your right to impose to children what you think is best for them. That is what you are defending: your vanity (religious vanity).


You don't know if God created homosexuals or if sexual orientation is contagious, but you do know that you are not being honest with the people and that you’re hiding your true intentions behind them; or you’d also be talking about referendums for the democratization of other matters of the same or much higher transcendence for which you do not show any outrage when they’re not consulted with the people.

So I don't understand who do you think you are deceiving by adding to your draft law also single people in order to disguise your dogma and avoid being catalogued by the same mould of that of the attorney-general Alejandro Ordóñez. How can you pretend children’s and minority’s rights be decided by not only a majority but also by a religious majority? What kind of sick cult to religion can that be of such dimension?

Your ‘democratic’ parapet has more of absolutism and religiosity than of democracy and legality in light of science and facts. Citizen’s right’s, whether they’re children or not, homosexual or not, cannot be decided by majorities nor minorities and much less by religious cults but by rational and empiric judgments. If the Latin-American Psychiatric Association and the American Academy of Pediatrics conclude that children adoption by homosexual couples does not represent any danger whatsoever for children’s growth or development and that homosexuality has always been more close of being a natural biological condition than a sociological one (do to a biochemical process during the first six months of fetal gestation), what is then the reason for impeding the orphans guardianship, aside from prejudice or dogma?

While the world trembles we hope you stand without constitutional endorsement and that your democratic act goes unmasked by those who still believe in protecting laws from being born from ignorance and from the exchange that rouses the successful continuity of political opportunism (like representing either the liberal party or the conservative party in light of creed’s compatibility).

Colophon I: The so-called ‘castrochavismo’ is not even bought by the most capitalist people and also the most haters of communism: Washington. Those who don’t waste time intervening or invading wherever smells like ‘left’: from the deserts of Mexico and the beaches of Cuba and Puerto Rico to the tip of Argentina. Curious, isn’t it, them seeing our Peace Agreement with a horde of communists from the twentieth century so ‘fine & dandy’. This is the reason why Álvaro Uribe and those who blindly follow him have forge –via the rational mind’s analysis– the word: «Uribeast». Because everything he says or screams is –insistently and without a doubt– nor only a nonsense and stupidity but also an obvious one for the independent reader, the one that looks for information his own self; the responsible one.

Colophon II: Mario Vargas Llosa, a profound right-wing person, also a dear friend to George Bush and José María Aznar López, having said that he endorses the Peace Agreement completely, leaves the far-right Colombians even less well stand. It’s just that, this isn’t about political orientation but about legal and historical judgment or, simply, about being sound. The immense majority of those who defend the “No” of the peace plebiscite believe the Agreement should be about their pride and resentment, about their sense of vengeance or about their political orientation. They ran out of saliva denying it by presenting presumably legal and historical judgements; but they demonstrate each time more that it is nothing more than the above. Social resentment and political nuisance.
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This column was published on Semana.com: